¿Y TÚ DE QUÉ VAS? 2º PARTE. Del Ford Fiesta Blanco al Cadillac Solitario.

De los náuticos a los boogies de charol y plataformón. De los lazos de colores en coleta estratégicamente despeinada, a cola de caballo bien prieta con perfecto flequillo a lo Cleopatra. Del maquillaje color ladrillo cual autobronceador esturreado, a ojo con rabillo negro sesentero (eyeliner para las más finas) y por supuesto, morros rojos como fresones.

 

Aquella fue la evolución natural, aunque no necesariamente la mejor, ya os lo digo. ¿O sí? Quién sabe. La verdad es que el momento lo pedía a gritos. Pasó la edad del pavo y no quedó más remedio que madurar a prisa y corriendo. Currar y estudiar. Era lo que había. Tocó hacerse MAYOR de la noche a la mañana y sin previo aviso. El mejor caldo de cultivo para disfrazarse de REBELDE aunque solo fuesen los fines de semana, que de lunes a viernes tocaba ser una señorita RESPONSABLE.

 

Los bares cambiaron el rollo surf, las palmeras, el licor 43 con piña y las pegadizas cancioncillas veraniegas; por paredes rojas, capós de coches sesenteros a modo de barra, bourbon-coca cola y esas profundas voces rotas (con «arenilla» que dirían ahora los expertos en la materia) de los chicos duros de la música del momento.

 

Y nosotras…, que nos moríamos por el Kit «KEN ROCKABILLY». A saber:

  • Jeans bien paquetero.
  • Camiseta blanca marcadora de tableta de chocolate.
  • Chupa de cuero bien de tachuelas por todas partes.
  • Guitarra con enchufe, y
  • Enorme moto atronante.

 

Por supuesto, este era el Kit completo de marca y alta gama. Valioso y, por ende, muy escaso. Lo habitual era el kit de marca blanca en el que el vaquero apretaba justo donde no era necesario y holgaba en las zonas requeridas; las tabletas de chocolate venían derretidas, expandidas o ambas a la vez; las chupas eran de polipiel abrasadora, las guitarras eran purito adorno y la enorme moto era más bien un cliclomotor sin silenciador. Vamos, el primo del pueblo del bueno de KEN. Pero nosotras, artistas que hemos sido siempre, lo tuneábamos a nuestro gusto…, una puntadita aquí, un parchecito allá, un tupé bien de laca y ¡oye! como si fueran de mejor familia.

 

¿Madurez he dicho antes? No sé yo, no sé yo…

 

oh mi halloween GIF por The Voice

 

Pero no fueron los looks canallas ni el maquillaje, lo que nos hizo bajar de nuestro limbo pijoteril y poner los pies en la tierra de una pajolera vez. Total, un disfraz más que menos, por muy de moda que estuviera, no nos iba a transformar la neurona así por las buenas.

 

Fue el Rock.

 

Y lo digo sin miedo a equivocarme. Rock en cualquiera de sus versiones. Sus letras de la calle, en guiri, español o en nuestro spanglish bien cantao. Realistas. Llenitas de verdad, de vida misma . Esas melodías rebosantes de fuerza y, sobre todo, el enorme carácter de sus protagonistas.

 

Yo muero por Loquillo ¡Lo reconozco! Es lo que hay. Ese «enfant terrible» a lo castizo, que lo mismo te grita nena desde ese mítico Cadillac Solitario; que para ser feliz necesita un camión y meterle mano a su chavalita (y es entonces cuando a ti te dan unas ganicas locas endiñarle un sonoro mamporro); o que va y se autodefine como feo, fuerte y formal, provocándote una repelente dulzura infinita. Paradójico encanto que tiene el chaval. 

 

 

Pero los que pusieron de verdad patas arriba todo mi mundo conocido fueron U2 con su rock melódico, su Josua Tree, los discos que grabaron antes y todas sus canciones que vinieron después. LLamadme moñas, comercial o comme vous voulez, pero si escucho el punteo de guitarra final de «With or without you», hago como la que no estoy pá nadie, ná más que pá mi misma conmigo misma. Sentimientos a raudales y verdades como puños.

 

 

Del pijoteo salí escaldada, ya lo sabéis —y oye, qué agustico me quedé— pero del rock me niego a escaquearme. ¡Qué vida da gritar en cualquier garito o fiesta verbenera eso de «AI LOF ROCKANROLL», «IS DE FAINOL CAUNDAUN» o «DONT STOP MI NAU». Así, en perfecto spanglish y sin acritud ninguna.

 

Y sí, sí, fue el querido Freddy quién dio con el quick de la cuestión: NADIE IBA A PARARNOS. Las Chicas Cocodrilo decidimos morder siempre y perennemente todo lo bueno. Y lo malo también, ¡qué leches! que para poder mandar lo chungo a que le den dos duros con propiedad, hay que catarlo todo.

 

Fabulosas mías. ¡PONEOS TODO LO QUE OS SALGA DEL UNICORNIO! Porque…

 

 

 

2 respuestas a “¿Y TÚ DE QUÉ VAS? 2º PARTE. Del Ford Fiesta Blanco al Cadillac Solitario.”

  1. Ufffff ese estilo tom Cruise en TOP GUN y ese U2…. menudo coctel!!!

    1. Mucha telita que cortar, Fabusmía!!! O mejor que arrancar ¿Verdad? Jejeje

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