SIN CASCO Y A LO LOCAS

Sí. Así íbamos nosotras por la vida, las calles y hasta subidas a las aceras con nuestro Vespino NLX último modelo: con canasta, dos retrovisores y, por supuesto, con tapón de gasolina anticacos. Inocentes nosotras al creer que aquellas cerraduras de casita de Barbie, harían desaparecer el mercado negro de tapones vespineros.

 

No había nada ni nadie que a nuestros diecitantos pudiera ponernos freno. Ni siquiera ese autobusero coñazo que por el retrovisor te veía acercarte toda Fabulosa tú; melena al viento y postura imposible; y justo cuando hacías el amago de adelantarle por el lado que fuese (cuando nos dieron el permiso de circulación como el que regala estampitas, nadie nos explicó que el adelantamiento era siempre por la izquierda), él le daba vuelta y media a su enorme volante y atravesaba el autobús en tres carriles.

 

Y allí estabas tú, lanzándole Rayos X de monstrua asesina y diciendo por lo bajini… ¡TE VAS A CAGAR, MACHITO! 

 

En dos segundos te convertías en Sito Pons. Giro electrizante de manillar, tacón derecho al suelo, gas bajo control, subida perfecta de escalón y acelerón por acera minúscula esquivando con todo el arte a abuelicos con bastón, señoras con carrito de bebé y a toda persona o peatón que se pusiera por delante.

 

Ya estabas a su altura, y mientras el autobusero coñazo intentaba de nuevo cerrarte el paso, tú ya habías bajado el bordillo, y con todo tu estilazo, le habías dado un golpe de melena y hecho una «peineta» que él jamás olvidaría.

moto GIF by Mary and Tomi

 

Se lo llevaban lo demonios. Intentaba alcanzarte de nuevo para decirte alguna burrada de esas que a nosotras siempre nos la trajeron al pairo, pero tu Vespino y tú ya estabais en una dimensión superior. En un nanosegundo, girabas lentamente la cabeza y, con la sonrisa más placentera del mundo en la cara, le decías ¡Ahí te quedas, Chavalote!

 

¡MOMENTAZO! Eso era un Momentazo.

 

Y es que, como casi todo desde que el mundo es mundo, en lo de conducir, a nosotras nos ha tocado demostrar que somos más que capaces de hacerlo, y de hacerlo bien… ¡PERO QUE MUY BIEN! 

 

¿Una moto? ¿Pero se puede saber dónde vas tú en moto? ¿Anda ya? ¿Con esos tacones? ¡Te vas a matar y seguro que te llevas a alguien por delante! Esto era de lo más suavecito que escuchábamos por aquél entonces. Aunque yo tuve la gran suerte de que en casa me apoyaron en esto como en todas las demás cosas-locuras-barbaridades que se me ocurrían; como a todas, me tocó escucharlo infinitas veces en la calle.

 

Sí, señores. Ciclomotor, coche y moto de gran cilindrada. Y aquí estamos, enteritas del tó y, por supuesto, igual de Fabulosas aunque sea con el poco favorecedor CASCO puesto.

 

Lo vimos venir, pero no queríamos asumirlo. LLegó el 1 de septiembre de 1992 y con él uno de los mayores dramas de la Historia de las Fabulosas Chicas Cocodrilo: LA OBLIGACIÓN DE LLEVAR CASCO EN UN CICLOMOTOR.

 

Sí, sí… claro que abogamos siempre por la seguridad en el tráfico y en cualquier otra de sus necesarias vertientes. Pero ¿PONERNOS UN CASCO? ¿Nosotras? ¿Las que pasamos años ahorrando para pagarnos el Vespino de nuestros sueños con el único objetivo de lucir melenas al viento?

 

Y llegó Calimero, (no el pollito, ese era mucho más mono) que aunque era feo hasta decir basta, nos obligaba a llevar el pelo suelto y la cara al aire, que si bien era de lo más molesto, nos permitía lucir al mundo nuestro perfecto eyeliner (rabillodelojo para las amigas).

Nos hicimos con las motos igual que lo hemos hecho con todo lo demás. A base de empeño, buen hacer y clavando tacón donde hiciese falta. Ahora adoramos nuestros cascos integrales que nos aseguran volver a casa con la cabeza igual de bien amueblada que cuando salimos de ella, y no permitiríamos nunca que nuestros hijos e hijas fuesen sin ellos ni en bicicleta. Pero aquello era otra movida. NUESTRA MOVIDA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4 respuestas a “SIN CASCO Y A LO LOCAS”

  1. Gracias por recordarme … esos momentos!!!
    Maravilla.!!!
    Besos desde Mallorca

    1. Por eso estamos aquí, Bárbara. De emocionarnos todo el rato se trata.
      ¡Gracias!

      1. Pues yo casi di gracias al calimero…tengo orejas,para mí,un poco de soplillo,y lo de la melena al viento lo llevaba fatalll

        1. Eso es lo que tú creías, pero seguro que tu melenón los dejaba pasmaditos al pasar

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