REGRESO AL ¿FUTURO?

Acabo de salir del Mercadona —que es lo que toda fabulosa chica cocodrilo sueña con hacer con su vida cualquier jueves por la tarde. ¡Ufff!— Pero tras el rutinario recorrido de pasillos memorizados a base de costumbre y, sobre todo, de “unaperezaquememuero” la que me entra por toitos los poros de mi cuerpo, si me tengo que parar a pensar en cambiar de productos, pasillos, recorrido, rutina… ¡Uyyyyy! ¡Qué va, qué va, qué va! NI LOCA. (Bueno Mamencita, al lío que otra vez que te me pierdes y todavía tienes que recoger el esturreo que tienes montao en la encimera de la cocina ¡Ay marrrre, si te viesen los de Hacendado!) El caso es que os puedo asegurar que jamás en la vida me había sentido más bicho raro que durante el mercadoneo de esta tarde.

Allí que me hallaba yo, carro último modelo ruedas autobloqueantes en mano, haciendo mi entrada triunfal en esa colorida frutería-verdulería, con mi nueva y preciosísima TALEGUITA DE TELA y mi lustroso SET DE 18 BOLSAS DE REDECILLA, en perfecto estado de revista. Tras una exhaustiva ojeada al género, me he dispuesto a seleccionar y guardar las mejores frutas, verduras y hortalizas en esas maravillosas bolsitas de tela, hechas a mano con todo el cariño por @mamalunaporteo, artistaza de cosas bonitas (estáis tardando en pasar por su Insta a ver las maravillas que hace), cuando de repente y sin previo aviso, un dedito acusador me ha tocado en el hombro y, sin darme tiempo ni a quebrar el cuello para averiguar si la pequeña extremidad tenía continuidad en algo similar a un cuerpo humano, una tajante vocecilla me ha dicho:

—Señora, tiene que ponerse los guantes. —mientras miraba de reojo al cartel de OBLIGATORIO EL USO DE GUANTES.

Y claro, yo que la miro. Ella que me mira haciéndome caritas de “TAS TONTA O ES QUE NO SABES LEER”. Yo que miro el cartel, la miro a ella y le pongo delante de las narices mis más que estupendas bolsas de tela y le digo:

—Vamos a ver, si resulta que, ilusa de mí, me traigo de mi casa mis bolsas no contaminantes para no tener que consumir las vuestras de ese plástico absurdo que además se rompe con solo mirarlo, ¿cómo se me va a ocurrir usar esos guantes que son del mismo plástico de los c……?

—Pues hija, si quieres tocar el género, los guantes te los tienes que poner. —Y dándose media vuelta, allá que se agarra ella su caja de naranjas de zumo y ¡Hala! A reponer dejándome con la palabra en la boca.

—¿Y si me traigo unos de algodón limpitos limpitos? —le digo desde lejos y con la ridiculez de ese momento “tierra trágame”, mientras los demás mercadoneantes me miraban cual Torquemada restregándose las manitas ante su próxima fogata.

Ella, que me ignora por completo tras haberse colocado una medallita más de: otra fartusca que no se me ha escapado. Yo, más coloraita que el pimiento objeto de la reprimenda y que no sé dónde meterme…

Pero no. ¡De eso nada! En un nanosegundo, mis colores a lo Heidi se han convertido en las pinturas de cabreo constante de la Bruja Avería, y allá que he hecho la recolecta a pelo, sin los malditos guantes ¡QUE YO ESTOY MUY LOCA! jajajajaja.

 

ver rosa salazar GIF by 20th Century Fox

 

Esta vez no sé si me habrán grabado las cámaras cometiendo semejante atrocidad. Lo mismo vuelvo la semana que viene y me encuentro mi careto enmarcado en uno de esos molones carteles de SE BUSCA. Pero cierto es que si quiero continuar disfrutando del placer infinito que supone hacer la compra (Los que pululáis por lugares con más de todo, todo esto os dará mucha risa. Pero es que en mi rincón africano las opciones que hay son simplemente las que son) no me va a quedar otra que asumir sus normas, por muy obtusas que sean… 

¿O NO?

Porque esta tarde me han dado ganas de haber tenido un DeLorean como Doc y Marty Macfly, y poder viajar a mi propio pasado llevándome conmigo a toito el Mercadona. Porque la criatura de dedito inquisidor, a sus veintimuypocos, no tiene la culpa de no haber disfrutado de aquel tiempo en el que tu madre te enviaba a hacer los recados con aquella horrible talega de cuadros y, dentro de ella, los cascos de las litronas y de las caseras para que los dejases en la bodeguilla y te devolvieran dos duros por cada uno —gran botín que, por supuesto, siempre te fundías en chuches antes de volver a casa—. Y es que hoy hubiese elegido vivir mil veces el más humillante de los momentos cuando, por casualidad, te cruzabas en el rellano con ese vecino guapísimo por el que todas las noches suspirabas abrazadita a la almohada, mientras ibas, talega en mano, a comprar el pan así… a pelo; un cuarto kilo de choped de lata liadito en papel de estraza; media docena de huevos metiditos dentro de aquel artilugio mezcla entre nasa y jaula de canario; y un kilo de plátanos —pero que no te los den muy maduros ¡eh! que se pasan en dos días. Y volvías a casa medio quebrada por el peso, pero con todo guardadito en un única bolsa que además fue la misma que utilizaste todos los sábados de los cinco años siguientes, hasta que hicieron acto de presencia aquellas inútiles bolsas de plástico de colores, que nos deslumbraron por siempre jamás mientras se nos incrustaban en las manos en modo aviso de lo que nos costaría deshacernos de ellas.

Durante muchos años jamás creí aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero ahora, cada vez que compro cualquier cosa me pregunto: ¿Dónde hay que firmar para regresar? Por que sí, porque la ciencia lo peta y la tecnología más aún, y yo que me apunto a ese carro tanto como al de Manolo Escobar por mucha recompensa que pida el que se lo robó, pero…

¿SE PUEDE SABER DÓNDE LECHES HEMOS ECHADO NUESTRO SENTIDO COMÚN? 

 

 

 

 

 

 

 

 

6 respuestas a “REGRESO AL ¿FUTURO?”

  1. Muy bueno!! Me he reído un montón no se si tienes mercado cerca pero para el tema del plástico es lo mejor, aparte de que todo es fresco. Además, suelen tener cafetería y puedes desayunar por segunda vez

    1. Sí jamía, hay mercado y soy asidua, pero allí en este nuestro también nos lo endosan todo en plástico, pero que yo voy con mis taleguitas a todas partes ehh!!! Jejejej.
      Gracias amore!!

  2. Estupenda anécdota y buena crítica además de divertida que oí e tu toque de humor a tan trágico problema que está ocasiobando tanto plástico contaminante.Enhorabuena.Siscribo lo que cuentas y me sumo a la necesidad de admitir que en este aspecto cualquier tiempo pasado fue conscientemente mil veces mejor.Besos Mamen.

    1. ¿Qué sería de esta vida sin echar unas risas cada día? A ver si espabilamos con esto, que nos pilla el toro.

  3. Que bueno!!! Lo que me he reído!! Y que recuerdos más buenos has traído a mi memoria.

    1. Ainssss ¡Aquellos maravillosos años!
      Gracias!!

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