NI PARA COMERSE EL COCO

 

“Nunca hemos sido los guapos del barrio.

Siempre hemos sido una cosa normal.

Ni mucho ni poco, no paraaaa comerse el cocooooo. Yo ya te digo una cosa normaaaaaallll”

 

Pues sí, criaturitas mías. Aunque a nosotras se nos fuese la pinza por cualquier CAMISETA BLANCA-LEVIS 501-CAIDITA DE FLEQUILLO que se meneara, érais y sois una cosica muy normal… ¡pero moláis mucho!

 

Y es que desde nuestros 15 hasta los 20, y así sucesivamente… Tocaba enamorarse cada 30 segundos, y si era todas del mismo, ¡MEJOR!

 

Lo de actuar en pandillita nos daba superpoderes para encarar ese momento meacercoNOmeacerco. Alguna, en el mejor de los casos, acababa tropezando y derramando el Licor 43 con piña, elixir de vida del momento, sobre la inmaculada camiseta blanca del guaperas de turno. ¡TIERRA TRÁGANOS!

 

 

Todo aquello era la SALSA DE LA VIDA. Elaborábamos un estudiadísimo plan sobre qué modelazos nos pondríamos cada sábado. Prohibido repetir ni los pendientes del finde anterior, aunque sí que podía llevarlos tu mejor amiga, porque en otra cara nadie se daría cuenta de que eran exactamente los mismos… ¡Bendita inocencia!

 

Y esta era nuestra nube de felicidad hasta que descubrimos que lo de los príncipes azules tenía un regustillo a añejo que te mueres.

 

Tocó espabilar, cosa para la que somos las más artistas del mundo (no nos ha quedado otra). Diseñamos los más sofisticados radares ANTICANSINOS y, aunque a veces se nos olvidaba conectarlos, siempre teníamos la onda expansiva del radar de nuestra más mejor amiga, que sin mediar palabra, te endosaba dos hostias bien dadas aunque fuera a destiempo.

 

Ahora somos nosotras las que hacemos la Salsa de la Vida. Bicheamos, sopesamos, elegimos y… ¡Ay amigo, qué de ésta no te escapas!

 

Y aunque lo de comernos el coco es idiosincrásico, nuestros modernos radares digitales también fallan, pero siempre tendremos cerquita esa amiga (la de siempre, la nueva, la que vendrá…) que de un sopapo nos abrirá los ojos y nos devolverá las risas.

 

AMORES DE BARRA es nuestro sitio para maromear y morder a diestro y siniestro, y nosotras a una buena barra nunca le hacemos un feo ¿Verdad?

 

¡Chicas Cocodrilo! ¡A morder se ha dicho! Morded lo que se os apetezca y se deje, claro está.

 

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