«IN» CULTURA FITTNESIANA O COMO «AILOVIAR» A EVA NASARRE

Hasta hace media hora yo estaba segurita del tó de que era la más moderna del mundo mundial. Pues se ve que nanay, que era solo una de las múltiples películas que me monto.


A los cuaitantos que llevo más que bien repartiditos por todos los poros de mi cuerpo serrano (se incluyen lorzas, canas, estrías, papada, varices, «patitas» de gallo, celulitis, dolores articulares varios y demás menudencias sin importancia), son ya alguna que otra feria las que llevo intentando empaparme de todo lo «molón», «guay», «modern», «in», «cool», «trendy» y lo más «amazing de amazing» del panorama universal de todas las cosicas chulas.
Pero Fabusmías, en el mundo fittnes se ve que soy una pleistocénica perdida.
Me molan los gimnasios, ¿qué se le va a hacer? Un defectillo lo puede tener cualquiera. Pero el problema no es que me atraigan porque sea una chalá del culto al cuerpo y de estar divina de la muerte, que ya me gustaría, ya, pero es que mis lorzas son mías y de nadie más —han sido muchos esfuerzos los empleados en criarlas a base de tó lo güeno, como para abandonarlas después, así de cualquier manera, en la fría, olorosa y triste sala que se queda tras cualquier clase de meneito sandunguero o sobre una sudorosa máquina de poleas, exponentem maximun del potro de tortura moderno—. Así es que no, no soy carne de machaque fittnesiano, simplemente termino catando los gimnasios de las ciudades en las que acabo poniendo mis fermosas posaderas, porque son uno de los mejores sitios donde encontrar gentecilla apañá que te ponga al día de los garitos dónde tiran las cañas más fresquitas y dónde la buena música y mejor compañía abunden por doquier. Y eso, chavalitas, es harto importante para una trotapieldetoro como yo.

*Nota que no hago a pie de página porque es urgente que se lea aquí: Si en las bibliotecas me dejasen ir mesa por mesa diciendo eso de «¡Hola! Acabo de llegar y no conozco a nadie! ¿Hace una birra fresquita? Otro gallo (con sus patitas y todo) cantaría. Pero no, no hay tu tía. Y que conste que lo he intentado pero como que no ha colado. Esta es la verdadera y triste historia de por qué doy más garbeos por los gimnasios que por las bibliotecas. Como siempre, la culpa es de las birras…

Bueno, a lo que iba, que ya sabéis como me voy del mundo.
El caso es que hace una temporadita larga que no he meneado mi anclaje de sitio, por lo que ya tengo las compañeritas de fatigas más que localizadas y voy a darle al body solo cuando mi neurona se acuerda (malllll, muy malllll). Pues eso, que hace un rato que he re-re-re-reaparecido por el gimnasio y no digo que ese amable y escultural nuevo recepcionista se haya reído de mí, nada más lejos de mi infecta imaginación, estoy segura de que se reía conmigo simplemente porque es un profesional educadísimo y le he caído muy muy bien.

  1. Intento pasar por el torno introduciendo mi añeja tarjeta en la que luce mi careto de hace diez años, con menos de todo lo pretty y más de todo lo viejuno. Resultado: ¡PIIIIIIIIIII! Aquello que no se menea ni pa’ lante ni pa’ trás; Cuellos que crujen, a lo largo y ancho de toda la sala de musculación y aledaños, hacía mi persona y Risitas «in» disimuladas que se extienden sin mesura.
  2. ÉL que detiene su mirada en cada milímetro de mi presencia y con esa sorna que solo los que se creen dioses del Olimpo se permiten, me pregunta irónica y recalcadamente: —SE-ÑO-RA, ¿no sabe US-TED que desde el 1 de enero el acceso a las instalaciones es mediante control de huella digital?
  3. YO que estoy más perdida que un chivo en un garaje, contesto sacando mi espada samurai de quitarle hierro a los asuntos que no van a ningún sitio: —¡Ay chiquillo! ¡Qué modernidades! Las del pleistoceno anterior, que no pillamos estas cosas tan tecnológicamente complejas. (¡Ahí lo llevas! Ahora a ver si eres capaz de acordarte del palabro para preguntarle a Siri o a su prima la pequeña lo que significa. Claro, suponiendo que tu neurona tenga la más mínima curiosidad por la vida cotidiana).
  4. ÉL que me indica cual es el procedimiento para realizar la grabación de mi huella digital, el cual básicamente consiste en colocar un dedo sobre un lector táctil, pero que me explica como si del lanzamiento del Apolo 11 se tratase (¿soy o no soy antigua?).
  5. YO que le contesto: —Bueno, al lío. Y coloco mi dedazo índice derecho sobre la pantallita, y de nuevo ¡¡¡PIIIIIII!!! y otra vez ¡¡¡PIIIIII!!! y venga, y dale, y harsa, y toma… y que no hay manera.
  6. ÉL que pone su mejor cara de que no pasa nada pero que quite el puñetero dedo, me informa que he bloqueado el sistema y que hasta dentro de unos minutos (desconoce cuántos porque según el dios olimpero es la primera vez que le sucede) no podrá reanudar la operación.
  7. YO, muerta de la vida
  8. ÉL, esto es lo que hay.

Y así que me arrebullo yo sobre mí misma conmigo misma hacía atrás para salir de ese limbo en el que me había atrapado aquel torno del diablo, y le digo:
Pues nada, criaturicamía, que ya vengo yo otro día sí eso.
Y saliendo por esa puerta que es frontera natural del bien y del mal (según quién y cómo la mire), el aguerrido chiquillo me grita…
—¡Señora, señora! Llévese usted la información de las nuevas actividades que nuestro FUNCTIONAL WELLNESS CENTER le ofrece en 2020.
¡Ay marre! que ahora sí que la hemos liado.
¿Que qué? ¿Funsssión qué?
Que no, que la moto rota no se la compro ni a Sito Pons en sus mejores tiempos. Que está muy bien lo de reinventarse o morir, que si hay que ir con los tiempos y todo lo que tú quieras, pero niño, que no estás en el congreso mundial de World Fittness, que esto es Ceuta y que yo soy una maruja de la vida que solo quería mover un poco su cucu. Que de verdad… Que no hace falta.
A pique de quebrarme de nuevo por la L4 y la L5 a la vez, me giro y estiro el brazo para coger el panfleto sin moverme del sitio, intentando no darle a nadie la oportunidad de afotarme y colocar mi cara junto al torno demoniaco como palurda del mes. Trinco la propaganda y me piro farfullando por lo bajini…
—¿Pero quién te manda a ti meterte en estos berenjenales, alma de cántaro , si tú lo que tienes que hacer es ir a andar como cualquier maruja que se precie? Osú, osú, osú.
Y me alejo manteniendo mi cabeza y mi dignidad todo lo más alta que puedo, echando un ojo así despitaillo a los nombres de las actividades que aparecen en el profesional banner que había prometido no leer, pero claro, ¿y si me da por ir otro diita a hacerles la mañana tan amena como la de hoy y no sé qué cosicas puedo hacer? ¿eh?
Pero tampoco, imposible. Me encuentro con la siguiente retahíla de algo que supongo que son clases que imparten, pero que mi incultura fittnesiana me impide saber qué son y cómo me harán morir en ellas.
Dícese:

  • Booty Shape Movement
  • HIIT con remo
  • Radikcal 15’ en elíptica
  • Airfit
  • Estiramientos con ‘foam roller’
  • Non-Exercise Activity Thermogenesis.

Y claro, allí que se va la cortita de Mamen a preguntarle a su primo Mr. Google sobre los requerimientos básicos de todos esos «barbarismos», para saber si debo o no debo volver a arrimarme a cien metros del puñetero gimnasio.
Definitivamente NO, NO DEBO. No superaría ni las primeras milésimas de segundos de ninguna de ellas. Bueno, de ninguna no, porque fabusmías, lo del NON-EXCERCISE ACTIVITY THERMOGENESIS resulta que se fundamenta en lo que todo hijo de vecino hace desde que se levanta hasta que se acuesta, sobre todo si lo de ser MARUJA-MARUJO es intrínseco a su ADN como lo es en el mío.

  • Non-Exercise Activity Thermogenesis (termogénesis por actividades que no son ejercicio), y que van desde cargar con las bolsas de la compra a agacharse en una sentadilla para atarse los cordones. Se trata de llevar una vida activa también fuera del gimnasio, ya que nos pasamos numerosas horas sentados en nuestros trabajos, cada vez más sedentarios. Todas estas ejecuciones cotidianas incrementan el gasto calórico, y muchas de ellas están en tu mano. Sin ir más lejos, subir las escaleras en lugar de coger el ascensor o ir andando a algún sitio.

JA-JA-JA-JA-JA-JA-JA
De verdad que no sé si reír o llorar. ¿DE VERDAD QUE HAY GENTE QUE SE DEJA TIMAR DE SEMEJANTE FORMA?
Ni wellness center, ni wallnass zantar que diría mi abuela.
EVA NASARRE ¡¡¡¡¡VUELVE!!!!

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