CHRISTIAN MARTÍNEZ SILVA: EL «FABULOSO» MAGO DE LAS PALABRAS.

No entiendo nada de HILOS ROJOS que vienen desde un lejano pasado y que te enredarán con alguien forever de forever. Yo solo sé que existo porque, de vez en cuando, mi neurona de morena se pone a funcionar, pero como la pobretica mía es práctica como la vida misma, eso de filosofar, siempre le pilla un poco a desmano.

 

En La Trastienda de La Movida de las Chicas Cocodrilo pasan cosas maravillosas a diario, pero la tarde que algunas fabus y yo andurreábamos por allí de alterne charletero, y pasó por la puerta AQUEL CHICAZO, no necesitamos ni comentarlo —hecho digno de mención por su carácter inaudito, ya os lo digo—. Telepáticamente, conectamos neuronas que se pusieron de acuerdo en solo una micronésima de mijita de segundo.

 

—¡Niñas! Ese CHAVALITO lo tiene todo, que no se nos escape.

 

Y sí, no se nos escapó precisamente por eso, porque CHRISTIAN MARTINEZ SILVA ¡Lo tiene TODO! 

 

 

Lo de que se meta por los ojos como un donut glaseadito, es tan evidente que no precisa más recreamiento, pero es que por dentro, el chiquillo, es mucho más rico aún.

 

En honor a la verdad, tengo que decir, que tampoco nos costó mucho convencerlo de que se tomara algo con nosotras, y es que él es así: divertido, humilde, generoso, pero, sobre todo, muy muy BUENA GENTE.

 

Aquel ratito me dejó tan buen sabor de boca, que no pude resistirme a darme una vueltecita por su Instagram, y ahí es cuando caí rendidita a sus pies. Desde entonces, todo ha sido fluir. Trastiendeo sobre literatura, pero también sobre la VIDA, así, en general y con MAYÚSCULAS.

 

Y es que Christian no es solo bonito por dentro y por fuera, sino que también sabe cómo tocarnos el corazoncito con sus letras, y eso es más que suficiente para que yo le adore sinedie. Devoré «SIN MÁS RESPUESTA QUE EL SILENCIO*», su primera novela, casi sin pestañear. Y es que es una historia tan llena de vida y de ternura, que es imposible no seguir leyendo y cabrearte mucho cuando llega el punto final. Ese que espero y deseo que se convierta en punto y seguido, cuanto antes mejor.

 

*Actualmente pendiente de salir la 3ª edición. Que no os de un parraque, que yo os aviso en cuanto esté.

 

Pero mientras llegaba ese momento, este FABULOSO va y me rompe de nuevo enterita con su «CAJÓN CAÓTICO». Un lugar donde le encuentras a él, pero también donde te encuentras a ti mismo. Porque no hay mejor sitio para perderse y encontrarse, que en nuestro propio caos de sentimientos, reflexiones y sensaciones. Y eso es lo que este MAGO,  que convierte la VIDA en literatura, ha conseguido con su último libro. Transportarnos a ese sitio donde las cosas hacen pupa de verdad, pero de la buena. Y cuando estás ahí dentro, ya no imaginas ningún otro lugar donde quieras estar… donde necesites quedarte.

 

Hace menos de dos semanas que en La Trastienda colgamos el cartel de: ¡Adelante, GENTE GUAPA! Pero él solo necesitó unos minutos para decirme: «Mamen, cuenta conmigo.» Unas horas después y desde el mágico mundo de «UN CAJÓN CAÓTICO», me envió este REGALO que no venía envuelto en ningún precioso papel, pero sí llevaba un delicado HILO ROJO alrededor, que pienso guardar, como el tesoro que es, hasta que LA VIDA nos deje brindar en directo.

 

 

Niñez.

Cuando era niño no necesitaba saber francés para estar seguro de que La vie en rose decía algo maravilloso. Recuerdo que me costó entender el significado de la palabra rencor. Desde mi pequeño cuerpo me era imposible creer que estuviera por encima de nadie. La felicidad vivía en los pequeños placeres, el calor era estupendo para jugar con agua, la lluvia era ideal para saltar sobre los charcos, el frío era la mejor excusa para ponerme la bufanda bordada con mi nombre. Cuando era niño no existía el pasado, el futuro no me preocupaba y la única forma verbal que disfrutaba era el presente.
Después llegó el drama de crecer, de creer haber aprendido todo lo necesario para vivir, de pasar por la cadena de montaje en la que te cuentan que los sueños, sueños son. Cuando asocias, erróneamente, la inocencia a la ignorancia.
Ahora lucho por alargar aquella infancia que reside en mí. Porque la infancia permanece en todos aunque nos hayan hecho pensar que es temporal.
Amigo, tu «Niñez» es el mejor regalo que podrías haberme hecho, porque no hace mucho tuve que rebuscar a mi «yo niña» y gritarle bien fuerte:
¡GRACIAS MIL, CHRISTIAN!

 

 

 

 

 

 

 

2 respuestas a “CHRISTIAN MARTÍNEZ SILVA: EL «FABULOSO» MAGO DE LAS PALABRAS.”

  1. A por él!! De cabeza!!!!

    1. Es que el chiquillo lo vale!!!

Deja una respuesta