BESO, VERDAD O… ¿ATREVIMIENTO?

No me cabe duda de que todas habéis leído el título y se os ha dibujado una sonrisa bobalicona en la cara de esas que, si nuestra mejor amiga nos afota en ese momento, tenemos que quitarle el móvil luchando cual guerreras grecorromanas.

 

Y es que nosotras sabíamos quemar las tardes de verano mejor que nadie. Supongo que la percepción de las criaturicas de ahora, a juzgar por sus perfiles instagrameros,  es que también lo pasan de órdago, pero me da a mí en la nariz que ni todo es tan divino, ni el #nofilter es tan verdadero.

 
Para liarla parda con Beso, Verdad o Atrevimiento, lo único que necesitábamos era un rinconcillo detrás de cualquier seto, tus más mejores amigas y, por supuesto, los chicos que nos gustaban a cada una. Si no ¿Qué pajolera gracia tenía aquello?

 

o que acontece na balada amigas GIF por Thaeme & Thiago
 
  
Ya por la mañana, en la piscina, en la plaza de alguno de esos pueblos que yo nunca tuve, o en cualquier playita de nuestro divino litoral español; nosotras ya nos habíamos repartido los BESOS, preparado las preguntas para que las VERDADES que nos pidiéramos no fuesen tan inconfesables, y repensado las barbaridades con las que íbamos a desafiar a nuestros amados en ATREVIMIENTO.
 
  
Las horas de siesta a la sombra de un porche, bajo un monótono ventilador o, para las más suertudas, a la brisa del aire acondicionado, se hacían eternas hasta que nuestras sufridas madres, a las que no dejábamos pegar ojo (porque me juego la yugular a que los Santos padres se echaban su rosquito sin inmutarse), voceaban quedándose más anchas que largas:
 
¡Niñaaaass, son las cinco. Ya podéis coger las de Villa Diego! ¡POR FIN!
 
Y allá que salíamos nosotras como los miura en las Ventas cuando les abren la puerta de toriles, sin mirar para atrás ni para ver si llevábamos las chanclas puestas.
 
En tropel íbamos llegando al punto de quedada, y ya podíamos dejar mareadita la perdiz pensando qué hacer, que siempre acabábamos detrás del seto, la parilla o a la sombra del callejón de turno, espanzurrados en el suelo (lo de sentarse derechito es físicamente imposible para la edad del pavo) sorteando quién sería el primero en sufrir las «bondades» del jueguecito de marras.
 
No sé vosotras, pero yo era de las que pedía BESO solo y exclusivamente si era mi más mejor amiga a quién le tocaba decidir y antes habíamos acordado no chulearnos mucho la una a la otra (y aún así, lo hacíamos).
 

Jamás pedía VERDAD. ¿Confesar mis cosicas privadas para mofa y escarnio público….? ¡NI MUERTA! Que los veranos eran muy largos y una verdad a destiempo te colgaba el San Benito para siempre. Quién quisiera saber más, que no perdiese comba.

 
Así es que sí. Yo era de las ATREVIDAS como pocas, y mis adorables amigos chicos, que lo sabían, iban a hacer sangre (y algunas chicas no tan amigas, también).
 

Sus neuronas recalcitradas por ese solazo malagueño, idearon para mí pruebas de lo más retorcido a las que nunca dije que no. «Las Chicas somos Guerreras», me decía a mí misma para sacar garra suficiente para subir a aquellos tejados imposibles, tirar huevos a una terraza de bar desde una onceava planta, ir a casa de alguien a decir cualquier barbaridad, o cual Mata Hari con mi piti Fortuna en la boca, pedirle fuego a algún vecino de mis padres…
 
Con todo. ¡Me atrevía con todo!
  

azucar moreno sí GIF por Eurovisión RTVE

 

… Con todas aquellas locuras que ahora solo parecen travesuras tontas, pero que en esos momentos hacían que el subidón de adrenalina disparase un montón de sensaciones (no todas buenas, ya os lo digo, que una ha sido gamberra pero con cabeza, ehhh!!)
 
Y ahora solo puedo darle vueltas a un pensamiento:
 
¿Por qué cujóns, durante un tiempo, dejé de ATREVERME? ¿Por qué narices dejé de echarle aquellos mismos bemoles cuando me hice adulta a tantas cosas que me hubiera gustado hacer y que ni siquiera intenté solo por miedo? 
 
Miedo al qué dirán. Miedo al yo no sirvo. Miedo a qué pinto yo ahí. Miedo al eso solo lo consiguen otros…. Ese cuento que cienes y cienes de veces nos han grabado a fuego en nuestras preciosas cabecitas: El Miedo al fracaso.

Han sido años de alimentar un miedo que no era real, que yo misma inventaba para que me sirviera de excusa por no haber conseguido aquello que ni había intentado. Pero llega ese día en que no te soportas ni a ti misma y te dices:
 
¡Tate, Mamen! ¡Hasta aquí hemos llegao! 

Te das dos hostias bien dadas por la mañanita temprano y te espabilas que da gusto. Los morros coloraos y la neurona perfectamente amueblada. 
  

Y ahora sí. ATREVIMIENTO máximo y, sin miramiento ninguno, a pelear por eso que siempre quise.
 
Mis Chicazas Cocodrilo. No os lo penséis ni un minuto más. Nunca es tarde. Es verdad. Pero ¿Por qué renunciar tanto tiempo a ser lo que queremos ser? ¿Por qué no ser NOSOTRAS MISMAS siempre?
 

¡Fabulosas mías! Repartid BESOS sin medida. Jugad con vuestra VERDAD como os plazca, pero, sobre todo, ATREVEROS a ser TODO lo que sois o lo que os de la real gana ser.

 

 

 

 

 
 

4 respuestas a “BESO, VERDAD O… ¿ATREVIMIENTO?”

  1. En ello estamos. Atreviéndonos a todo. A luchar por lo que queremos, siempre. Aunque cueste. SOMOS GUERRERAS.

    Ah, y gracias, por hacernos recordar esos veranos, esas amigas… en la playa, en el pueblo. Gracias.

    1. Pues a por ello, Chavalita!!

  2. Leyéndote a todo… me atrevo!!!
    Besos…muchos deseé Mallorca

    1. ¡Así me gusta! Haz siempre lo que te salga del unicornio

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